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Por qué el 95% de los proyectos de IA fallan — y cómo la unificación de datos lo soluciona

Una mujer profesional de pie frente a una gran pantalla digital explica gráficos financieros y diagramas circulares a sus colegas en una oficina moderna con ventanales. El equipo escucha atentamente mientras revisan datos de rendimiento.

Por REQUORDIT

Las empresas en América Latina y el mundo llevan años invirtiendo en Inteligencia Artificial con promesas de transformación radical: procesos más ágiles, decisiones más inteligentes, ventajas competitivas sostenibles. Sin embargo, los datos cuentan una historia muy distinta. 

Según el estudio “The GenAI Divide: State of AI in Business 2025” de la iniciativa NANDA del MIT, el 95% de los proyectos piloto de IA generativa en empresas fallan antes de generar un retorno de inversión medible, a pesar de que las organizaciones están invirtiendo entre 30 y 40 mil millones de dólares anuales en iniciativas de IA generativa

¿Por qué sucede esto si la tecnología disponible nunca había sido tan poderosa? La respuesta no está en los algoritmos ni en los modelos de lenguaje. Está en los datos. Más específicamente, en la incapacidad de las organizaciones para activar la inteligencia que ya tienen atrapada en sus propios sistemas.

Tabla de contenido

El problema real: datos atrapados, IA paralizada

Entre el 80% y el 90% de la información empresarial es no estructurada, según múltiples estimaciones de analistas como Gartner e IDC. Esta información —correos electrónicos, contratos, reportes, grabaciones de reuniones, facturas, formularios escaneados— no vive en una base de datos limpia y ordenada; vive dispersa en sistemas desconectados, repositorios heredados, carpetas locales y plataformas que no se comunican entre sí.

Cuando una empresa intenta implementar IA sobre esta realidad sin antes resolver el problema de la fragmentación de datos, el resultado es predecible: modelos que no aprenden, flujos de trabajo que no escalan y proyectos piloto que mueren en la etapa de demostración. La IA, sin contexto, sin unificación y sin datos de calidad, simplemente no tiene con qué trabajar.

Esta situación queda confirmada por el estudio de CEOs 2025 del IBM Institute for Business Value, que encuestó a 2,000 directivos en 33 países y 24 industrias: solo el 16% de las iniciativas de IA han logrado escalar a nivel empresarial, y únicamente el 25% ha generado el retorno de inversión esperado. La causa más citada: ecosistemas de datos fragmentados y arquitecturas tecnológicas desconectadas.

A esto se suma otro factor crítico: muchas organizaciones intentan resolver el problema migrando toda su información a un nuevo sistema centralizado. Las migraciones masivas de datos son costosas, riesgosas y consumen meses —a veces años— de recursos antes de generar cualquier valor.

El eslabón perdido: inteligencia de contenido unificada

En Requordit identificamos esta brecha como el eslabón perdido de la IA empresarial: la incapacidad de conectar, contextualizar y activar la información que ya existe en la organización. No se trata de almacenar más documentos ni de construir un repositorio nuevo desde cero. Se trata de implementar una Nube de Innovación de Contenido que transforma datos aislados en inteligencia lista para ser procesada por agentes de IA.

El enfoque de Requordit parte de una premisa fundamental: no es necesario mover la información para activarla. A través de federación de contenido, conectamos los repositorios donde ya vive la información —sea en OnBase, Nuxeo, SharePoint u otros sistemas heredados— y creamos una vista unificada de la verdad sin necesidad de migraciones costosas.

Cómo transformamos la operación: cuatro capacidades clave

La plataforma unificada de inteligencia de contenido y procesos de Requordit opera sobre cuatro pilares que abordan directamente las causas del fracaso en proyectos de IA:

  • Unificación sin Migración. Conectamos los repositorios existentes mediante federación de contenido para construir una vista única de la información empresarial. Las organizaciones dejan de operar con silos desconectados sin tener que interrumpir sus operaciones para migrar millones de documentos.
  • Inteligencia Contextual. El motor de contexto empresarial no solo identifica qué es un documento, sino cómo ese documento se relaciona con los procesos, las personas y las aplicaciones de la organización. Esta capa de comprensión es lo que diferencia a un sistema de almacenamiento de un sistema verdaderamente inteligente.
  • Automatización Agéntica. Desplegamos agentes de IA especializados capaces de ejecutar tareas complejas y flujos de trabajo de manera autónoma, manteniendo siempre la supervisión humana en los puntos de decisión críticos. El reporte de MIT muestra que las iniciativas que se enfocan en resolver problemas específicos con IA, en lugar de intentar sustituir procesos completos de una sola vez, son las que sí logran generar valor medible.
  • Procesamiento Inteligente de Documentos. Automatizamos la captura, clasificación y extracción de información desde el origen, reduciendo drásticamente el error manual y acelerando la disponibilidad de los datos para los sistemas de IA y para los equipos que los necesitan.
Primer plano desde atrás de un desarrollador trabajando en un monitor que muestra una interfaz de software compleja con líneas de código, iconos de funciones y un video de una mujer asiática, en un entorno de oficina con paredes de ladrillo visto.

El factor humano: tecnología que eleva, no que desplaza

Uno de los errores más frecuentes en la adopción de IA es presentarla como una amenaza para los equipos. Sin embargo, el propio estudio NANDA del MIT apunta que el mayor retorno de inversión se concentra en la automatización de procesos de back-office —no en reemplazar personas, sino en liberar a los equipos de tareas repetitivas para que puedan enfocarse en trabajo de mayor valor estratégico.

Cuando los equipos dejan de dedicar horas a clasificar documentos manualmente, a transcribir datos de formularios o a buscar información dispersa en múltiples sistemas, recuperan su activo más valioso: la capacidad de pensar estratégicamente, de tomar decisiones informadas y de enfocarse en el trabajo que realmente genera valor para el negocio.

Esta es la premisa que guía cada implementación de Requordit: totalmente automatizado. esencialmente humano.

Un grupo diverso de cinco jóvenes profesionales se reúnen alrededor de una mesa de madera para analizar informes impresos con gráficos de barras y mapas. Se muestran en una actitud colaborativa y relajada dentro de un espacio de trabajo compartido.

¿Está tu empresa lista para el 2026?

La diferencia entre las empresas que sobreviven y las que lideran en el corto plazo será su capacidad para procesar, contextualizar y actuar sobre la información. La automatización inteligente ya no es una ventaja competitiva opcional; es el nuevo estándar operativo.

Las organizaciones que sigan posponiendo la unificación de su inteligencia de contenido continuarán viendo sus proyectos de IA fracasar —no porque la tecnología sea insuficiente, sino porque no construyeron el eslabón que hace posible que funcione. Como señala Harvard Business Review, las empresas están repitiendo los errores de la era de la transformación digital al financiar pilotos dispersos sin construir primero las bases de datos y contexto necesarios.

En Requordit acompañamos a las empresas en este proceso: desde el diagnóstico de sus sistemas de información actuales hasta la implementación de una plataforma que convierte datos dispersos en inteligencia activa, sin interrupciones operativas, sin migraciones de alto riesgo y con resultados medibles desde las primeras semanas.

Si tu empresa está lista para dejar atrás la talacha operativa y dar el siguiente paso en su evolución digital, conversemos. Tus datos ya tienen las respuestas; solo necesitan el contexto para hablar.

 

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